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| Alimentos
ecológicos. Cómo se producen |
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Agricultura ecológica
En la agricultura ecológica, se
pretende lograr el máximo rendimiento de los recursos
naturales (suelo, agua, espacio y luz), mediante la aplicación
de estas técnicas, siempre respetuosas con el entorno
natural. Los métodos de producción deben cumplir
la normativa de la CEE 2092/91. En resumen:
- Rotación de cultivos:
Indispensable para mantener la fertilidad de los suelos y
evitar los problemas fitosanitarios. Se deben alternar plantas
de familias distintas, favorecer o evitar ciertos cultivos
precedentes y, por último, introducir abonos naturales
y leguminosas.
- Asociaciones de cultivos:
Mediante el cultivo de dos o más especies diferentes
en la misma parcela (por ejemplo, cereales y leguminosas),
éstas se benefician mutuamente. Es conveniente buscar
plantas que crezcan mejor juntas que aisladas y que resulten
inmunes a las secreciones de la otra.
- Setos y vegetación
de los márgenes:
Además de los beneficios sobre las condiciones climáticas
que aportan los setos, podemos favorecer otras relaciones
positivas como atraer los insectos polinizadores mediante
plantas que florezcan en el momento adecuado, o insectos útiles,
con el cultivo de especies que les sirvan de refugio o alimento.
- Cubiertas vegetales: En
los cultivos leñosos, donde las rotaciones se producen
en largos periodos de tiempo y las asociaciones son escasas,
la conservación de cubiertas verdes permite una elevada
diversidad biológica. Esta técnica propicia
efectos positivos: reciclado de elementos nutritivos, mejora
de la estructura del suelo, una elevada actividad microbiológica
y una mayor cantidad de materia orgánica.
- Integración de la ganadería
y la agricultura: Los animales desarrollan un papel muy
importante en el buen funcionamiento de los sistemas agrícolas,
ya que propician cambios en el entorno natural, producen estiércol,
aprovechan zonas que no pueden ser empleadas para cultivos
y juegan un importante papel al cerrar los ciclos de nutrientes.
- La fertilización:
La normativa sobre agricultura ecológica establece
que tanto la fertilidad como la actividad biológica
del suelo deberán conservarse, o incrementarse, en
los casos que presenten las condiciones apropiadas mediante:
el cultivo de leguminosas, abonos verdes o plantas de enraizamiento
profundo (con arreglo a un programa de rotación plurianual)
y/o la incorporación al terreno de abonos orgánicos
obtenidos de residuos procedentes de explotaciones cuya producción
se atenga a la normativa. Respecto a la activación
del compost, esta regulación contempla que pueden utilizarse
preparados biodinámicos con microorganismos o vegetales.
Ganadería ecológica
Esta consiste
en alimentar a los animales exclusivamente con materias primas
de origen ecológico para lograr productos elaborados
sin ayudas químicas para su desarrollo y con técnicas
de cultivo que favorecen el equilibrio ambiental. La crianza
de los animales se realiza en un entorno amplio dejando que
el animal se críe libremente sin condicionar su crecimiento.
La alimentación también se lleva a cabo sólo
con ingredientes vegetales procedentes de la Agricultura Ecológica.
El Comité Andaluz de Agricultura
Ecológica de España en la Comunidad Común
Europea (CCE) define a La Ganadería Ecológica
como un sistema de producción que tiene como objetivo
fundamental producir alimentos de máxima calidad sanitaria,
nutritiva y organoléptica, respetando el medio ambiente
y el bienestar animal, mediante la utilización óptima
de los recursos y sin empleo de productos químicos de
síntesis.
En la Comunidad Común Europea la
cría ecológica del ganado se ha de considerar
en el marco de un agroecosistema en el que los animales juegan
un papel fundamental, cerrando los ciclos de producción,
aportando el estiércol necesario para el abonado y permitiendo
ampliar las rotaciones con cultivos forrajeros o praderas temporales.
Las técnicas de manejo deberán
respetar la Convención Europea para la Protección
de Animales Criados con propósitos Ganaderos, adoptada
mediante la resolución 78/923/CEE del Consejo, y las
normas de la Directiva del Consejo (sobre la Protección
de Animales criados con Propósitos Ganaderos), y deberán
estar orientadas al mantenimiento de la buena salud de ganado
mediante dietas apropiadas y un buen manejo, recurriendo lo
menos posible a los productos veterinarios.
Por tanto, en la ganadería ecológica,
se rechazan los métodos intensivos de explotación
del ganado, tales como, la estabulación permanente,
el confinamiento prolongado, la falta de libertad de movimiento,
el amarre, la explotación en batería y el alojamiento
en ambiente controlado.
Los edificios para el alojamiento del
ganado dispondrán de una adecuada ventilación,
iluminación natural y del suficiente espacio para garantizar
el libre movimiento de los animales, así como suficientes
áreas de reposo y camas de material natural.
Respecto a la alimentación del
ganado, en ningún caso está permitido mezclar
con el pienso subproductos de origen animal (excepto productos
lácteos y harina de pescado), estimuladores del crecimiento
y el apetito, urea u otras sustancias tóxicas. Todos
los animales deberán tener un razonable periodo de lactancia
natural.
En ganadería ecológica se
rechazan las técnicas de sincronización de
celos mediante procedimientos no naturales, las transferencias
de embriones la manipulación genética. La
vacunación está permitida cuando haya una enfermedad
conocida que no pueda ser controlada mediante otras técnicas
de manejo o el uso de aromaterapia, homeopatía, etc.
El transporte deberá adecuarse
a la resolución 91/628/CEE, y el sacrificio de los
mismos se regirá por las normas establecidas en la Convención
Europea para la Protección de Animales para Sacrificio,
Resolución 88/306/CEE del Consejo.
La ganadería ecológica está
regulada a nivel nacional, en España por el Reglamento
y Normas Técnicas del Consejo Regulador de la Agricultura
Ecológica CRAE (1990).
Los alimentos que pasen todas las inspecciones
serán dotados con las etiquetas que garantizan al consumidor
los máximos niveles de calidad y respeto medioambiental.
La aplicación de unas buenas
prácticas de manejo (selección y reproducción,
alimentación, condiciones de alojamiento...) y de estrictas
medidas de bioseguridad (control de flujos en la granja, planes
de vacunación, chequeos, registros zootécnicos...)
hacen perfectamente posible el control de las enfermedades animales
sin la aplicación preventiva de antibióticos,
antiparasitarios, hormonas u otras sustancias químicas
de síntesis. En estas condiciones, la oferta comercial
existente de medicamentos fitoterápicos y homeopáticos
registrados (así como de otras terapias alternativas),
facilita hoy el tratamiento de los animales que puedan enfermar
sin tener que recurrir en la mayoría de los casos a medicamentos
alopáticos de síntesis química.
La avicultura ecológica supone
una innovación importante en los sistemas de producción
del huevo y la carne de pollo. Nuestro país presenta
grandes facilidades para el desarrollo de este tipo de producciones,
al disponer de climas suaves la mayor parte del año,
grandes extensiones de cultivos de frutales ecológicos
y terrenos secos y muy sanos. Se trata pues de una gran oportunidad
para la modernización de nuestro sector avícola
y una gran oportunidad comercial y de desarrollo rural.
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